El tiempo
Aunque tengo previsto empezar a postear también algún comentario con cierto aire metafísico o psicológico, me ha parecido conveniente que, tras un primer post sobre la luz, el espacio y algunos otros conceptos que me he aventurado a imaginar, mi segundo comentario trate sobre algo muy relacionado.
El tiempo.
No el meteorológico, que también me apasiona, sino el físico. Esa tirana corriente en la que estamos inmersos.
Decía Henri Frédéric Amiel, un escritor suizo de mediados del siglo XIX, que el tiempo no es sino el espacio entre nuestros recuerdos. Quizás solo sea esto o quizás solo sea la sensación percibida por la propagación de energía cuántica en un orden determinado.
Comenzamos.
¿Qué es oficialmente el tiempo?
Según el diccionario de la Real Academia Española, el tiempo es la duración de las cosas sujetas a cambio o, en una segunda acepción, la magnitud física que permite ordenar la secuencia de los sucesos, estableciendo un pasado, un presente y un futuro. Su unidad en el sistema internacional es el segundo.
En 1927, el astrónomo británico Arthur Eddington, acuñó por primera vez la expresión flecha del tiempo. Básicamente, este término nos indica la dirección en que el tiempo se mueve y que lo hace sin interrupción desde el pasado hacia el futuro. Se dice también que es una propiedad exclusiva de la entropía, es decir, de la tendencia al desorden. Eddington se explicaba diciendo que hacia el futuro, la flecha del tiempo se encuentra con elementos aleatorios. Muchos más cuanto más lejano apunta.
Eddington, lo que nos dice con esta afirmación es algo bastante obvio. El pasado ya ha sido y, además, dado nuestro presente, dicho pasado solo ha sido uno. Aunque no podamos recordarlo o no lo conozcamos. Sin embargo, el futuro está lleno de posibilidades. No podemos saber a ciencia cierta lo que va a ocurrir, salvo en situaciones muy controladas y aisladas. Además, cuanto más lejos queremos imaginar el futuro, mas ramas de diferentes posibilidades aparecen. De ahí que, cuanto más lejos apunta la flecha del tiempo, más entropía aparece.
¿Y en mi Universo de voxels?
Dado el universo que imaginé en mi anterior post, el tiempo vendría dado por la propagación de energía entre voxels continuos. El tiempo en realidad no es más que una percepción. Lo que nos llega de este intercambio de energía entre voxels del universo.
Si no hubiera propagación o intercambio de energía entre voxels y todo quedase “quieto” para siempre, el tiempo se pararía. O no existiría, como mejor os parezca. Pero para eso todo tiene que ser todo. Hasta los elementos subatómicos más elementales deben de quedarse “quietos”. Sería como si parásemos la película en nuestro imaginario ordenador 3D que representa nuestro universo.
Todo lo que ocurre en el universo lo hace por esa propagación de energía. Si no ocurriera nada, el tiempo no tendría razón de existir.
Por lo tanto, dado que el tiempo es la percepción de esa propagación de energía, solo tuvo sentido que existiera a la vez que empezó a existir la propagación de energía. Es decir, tras la explosión que provocó que el universo empezara a expandirse.
Stephen Hawking se preguntó qué ocurriría en el caso de que cuando termine la expansión, nuestro universo empiece a contraerse. Había opiniones a favor de pensar que dada esa situación, la flecha del tiempo cambiaría de sentido y por lo tanto todo empezaría a ir hacia atrás. Finalmente Hawking llegó a la conclusión de que eso no seria posible.
Yo tampoco lo creo, pero si que creo que ocurriría algo.
La corriente tiene rápidos y mansos
Como ya imaginé antes, al principio de nuestro principio, justo después del comienzo de la expansión, todos los voxels estaban muy juntos. Por tanto, la energía se propagaba mucho más rápidamente. Y por lo tanto, la percepción de ese intercambio, también llamado tiempo, era mucho mayor.
Por lo tanto, si todo esto que yo imagino es cierto, el tiempo no va a la misma “velocidad” ahora que al comienzo del Big Bang y tampoco lo irá al final del mismo. Y tampoco va a la misma velocidad en todas las partes del universo.
Puede que incluso en alguna zonas del universo, los voxels estén más juntos y, por lo tanto, la velocidad sea mayor, o por el contrario, nos podríamos encontrar con zonas más “estiradas” donde el tiempo fluiría más lentamente.
Porque como he dicho, todo estaría relacionado con la velocidad con la que la energía se puede propagar. A voxels más juntos, como sería al comienzo del Big Bang y en las zonas cercanas al centro del universo, el tiempo fluiría más rápido, mientras que en el contorno del universo el tiempo fluye más lentamente al estar los voxels más alejados unos de otros.
¿Esto significa que el tiempo se podría parar?
No mientras exista propagación de energía. Por mucho que se expanda el universo, e incluso, aunque se detuviera la expansión y no se iniciara una contracción, la propagación no debería detenerse y por lo tanto seguiría existiendo el tiempo.
Los que hayáis leído el post anterior, ya habréis notado la estrecha relación que con esta suposición aparece entre lo que llamamos velocidad de la luz y el tiempo. En realidad, lo que ocurre con estos supuestos es que la velocidad de la luz es básicamente lo mismo que la velocidad del tiempo.
Pero, ¿un segundo es un segundo?
Dado este universo, la mínima unidad de medida del tiempo sería lo que tarda en pasar la energía de un voxel a otro. Eso sería la mínima unidad de medida universal del tiempo. Se podría agrupar en, por ejemplo, mil millones de intercambios de forma que ya fuese perceptible por nosotros.
Para medir ese segundo utilizamos diferentes ingenios. El reloj es uno de los más sencillos, y uno de los más complicados para una persona corriente sería decir que es igual a 9.192.631.770 períodos de radiación correspondiente a la transición entre los dos niveles hiperfinos del estado fundamental del isótopo 133 del átomo de cesio (133Cs), medidos a 0 grados Kelvin.
Supongamos que en un segundo de la Tierra, hay, por decir algo, esos mil millones de intercambios de energía entre voxels de la tierra.
Tanto el reloj como el cesio dependen de lo que hay “debajo” de ellos. De los voxels que conforman todo. El movimiento de la manecilla del reloj se realiza mediante propagación de energía entre voxels. El reloj está preparado para que cada mil millones de intercambios de energía, la manecilla se mueva un segundo en el reloj. Y además al Cesio le habrá pasado la parrafada de más arriba.
Si nos llevamos el reloj y el Cesio al centro del universo, volverá a esperar los mil millones de intercambios de energía para moverse. Esa propagación es la maquinaria básica que hace que todo funcione. Puede ir más rápido o más lento pero necesita los mismos ciclos básicos.
¿Y que ocurre con nosotros?
Nosotros funcionamos igualmente con esta subatómica maquinaria. Por lo tanto, si un viajero va al centro del universo con el reloj y el átomo de Cesio, no percibiría diferencia de velocidad en el tiempo. Sin embargo, si pudiésemos ver lo que le ocurre al reloj del viajero desde la Tierra, veríamos como el tiempo allí va mucho más rápido. Veríamos como por cada segundo de nuestro reloj de la Tierra, han pasado muchísimos más segundos en el centro del universo.
Un poco más de ciencia ficción
¿Sería posible construir una máquina del tiempo basándonos en estos supuestos?.
Difícil es. Pero ¿imposible?. Creo que no hay nada imposible.
Necesitaríamos un superordendor mucho más potente que el del post anterior. Este ordenador tendría que poder representar el universo completo, enlazado cuánticamente, partícula a partícula con el real. Aunque no podríamos representar todo a la vez. Para eso necesitaríamos el espacio de otro universo.
Además, tendríamos que diseñar un programa muy complicado.
Para viajar por ejemplo 100 años al futuro, el programa tendría que calcular todas las posibles combinaciones de intercambios de energía entre voxels de forma que el universo resultante fuese un universo “con sentido” o lógico. Donde todo funcionase correctamente. Deberíamos elegir uno de tantos posibles.
Lo mejor sería eliminar en esta simulación nuestros voxels y los de todo lo que llevaremos con nosotros. Sabemos que la energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma, por lo que para no saltarnos esto, el universo resultante debe de tener la misma cantidad de voxels energetizados.
Una vez hecho esto, en el universo resultante en nuestro ordenador, deberíamos colocar nuestro voxels donde queramos “aparecer”. Y pulsar “aplicar”. En ese momento, los enlaces cuánticos harían que nuestro universo evolucionase instantáneamente esos 100 años, con nosotros tan jóvenes como ahora.
Hacia el pasado sería algo similar, solo que podríamos aportar la información que conocemos para que el universo resultante fuera lo más parecido posible a lo que fue realmente.
¿Pero esto no me da diferentes posibles futuros y diferentes posibles pasados?
Dejaré para otros posts hablar de otros temas interesantes relacionados con el tiempo. Por ejemplo, el tiempo psicológico. En realidad, para nosotros, el pasado es el pasado que recordamos, pero, ¿es ese el que ha ocurrido?, ¿podemos recordar el futuro?, ¿podría el efecto ser anterior a la causa?.











[...] ya vimos en el post “el tiempo”, cuanto más lejos apunta la flecha del tiempo, más entropía o tendencia al desorden aparece por [...]
Pingback por Descubriendo el Futuro (+100 años) « Elmondigital | 20 Octubre 2007 |
Bien…de nuevo llegamos a la teoria (erronea) de que el colapsamiento de particulas en un munto tan minusculo como el descendiente comun del big bang puede acelerar el fenomeno espacio-tiempo (que tmb es luz).
pues es erroneo por el simple hecho de que como sabemos dijo Einstein, nada sobrepasa la velocidad de la luz pues esto implicaria voltear la direccion del tiempo como Steaphen Hawking supuso en su libro “Historia del timpo” y voltearla implicaria tmb invertir el espacio mismo.
Pues siento decirle que en el Momento del Inicio del big bang la masa era tan densa que su espacio interno estaba presipitado, tanto que el tiempo simple y sencillamente no existia pues no podia salir de esa densidad (tomando en cuenta que la luz tampoco lo hacia).
Al estallar el tiempo toma su direccion de escape, al igual que el universo corrige su irregularidad (que aveces re-aparece por la gravedad de la materia cosmica)y la luz inicia.
En conclusion, la luz solo tiene una direccion porque esta se propaga por el tiempo, y este solo tiene una direccion (futuro)porke esta apegada al espacio mismo, quien solo tiene una linea de deformacion, pues su inversa implicaria romper la teoria de la relatividad. apareciendo el postulado del Des-Caos de Hawking.
Siento no tener la habilidad de ser tan claro como ustd.